jueves, septiembre 24, 2020
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El prerrománico asturiano, el nexo hispano entre el arte visigodo y el románico

Con el prerrománico asturiano, seguimos desgranando las cuentas de este rosario abrazado a la Historia del Arte. Heredero de la tradición visigótica que hemos traído hasta aquí pero con características propias que le hacen único, nos permitirán descubrir una región que desborda belleza allá por donde la mires.


El arte visigodo encontró su heredero natural en los reinos del norte donde se refugiaron los príncipes visigodos que habían huido de la embestida árabe y continuaron con sus rezos, su cultura y empezaron a soñar con lo que más tarde se llamaría La Reconquista y en el transcurso de la cual se forjó la actual España con sus idiosincrasias. El heredero por antonomasia del arte visigodo fue el prerrománico asturiano que, si bien bebió de las fuentes visigodas, lo engalanó con otras aportaciones que lo enriquecieron y le dieron una entidad propia.

Mapa Google Maps Ruta Prerrománico Asturiano
Ruta arte prerrománico asturiano, Google Maps.

Aunque el comienzo de este arte tiene su origen en la formación del Reino de Asturias como entidad propia a partir de la batalla de Covadonga donde la victoria de Don Pelayo sobre las tropas musulmanas supondría el punto de inflexión de la conquista de la Península Ibérica por los árabes no comenzaremos nuestro itinerario ahí por comodidad en la ruta y no por otras cuestiones de mayor importancia.

Para adentrarse en Asturias es menester atravesar los escasos pasos naturales que ponen en comunicación la meseta con el mar atravesando la Cordillera Cantábrica, auténtica espina dorsal que cierra la meseta por el norte y que ha supuesto desde siempre una frontera natural que influye tanto en el clima como en la forma de ver el mundo de la gente que habita a uno y otro lado de la misma.

En esta ocasión usaremos el puerto de Pajares que aprovecha el valle del río Lena para adentrarse en Asturias. Como pasa tantas veces cuando se viaja a Asturias, el ascenso desde la meseta no parece gran cosa pero el descenso es abrupto y parece encontrarse uno en un mundo distinto.

La llanura, la escasa vegetación, la aridez dan paso a un paisaje donde los cursos de agua se abren camino entre afiladas laderas formando cerrados valles que son atravesados por carreteras zigzagueantes que el progreso ha dejado para nostálgicos que quieran apreciar las impresionantes vistas. Las actuales autovías con sus enormes túneles han acortado considerablemente la duración del trayecto pero también la belleza de lo contemplado.

Santa Critina Lena, una excepción en el prerrománico asturiano

Iglesia Santa Cristina Lena
Iglesia Santa Cristina Lena

En mitad del valle del río Lena, sobre una colina que lo domina por completo, se encuentra la impresionante iglesia de Santa Cristina de Lena. De origen visigodo, la fábrica actual data del siglo IX. Se trata de una iglesia de cruz griega, muy poco común en el Prerrománico Asturiano que eligió siempre como referente la planta basilical. Quizás la herencia de la antigua iglesia visigoda hizo la excepción.

Lo más peculiar de esta pequeña iglesia es que conserva intacto el iconostasio, delicioso conjunto de arquería con celosía destinado a preservar lo más sagrado del templo a los ojos de los simples fieles. Este espacio soportaba unas telas que impedían la visión del Sancta Sanctorum a los fieles, quedando este reservado a los oficiantes del rito mozárabe. También conserva en su interior motivos visigodos en la decoración procedentes de la antigua iglesia.

Una vez contemplada por dentro uno entiende mejor la diferencia fundamental entre el actual rito y el antiguo, y el motivo de que muchas de las soluciones arquitectónicas fueran perdiéndose y quedando olvidadas por la memoria colectiva una vez desaparecida la necesidad que les hizo nacer. Una vez más vemos que es el rito es el que sustenta el arte y no al revés.

Salimos de Santa Cristina recordando el simbolismo y las connotaciones de ese iconostasio que nos recuerda que a pesar de que la muerte de Cristo había rasgado la tela del templo como símbolo de unión de los dos mundos con la nueva religión dicha unión aún tardaría doce siglos en llevarse a cabo en las iglesias mozárabes.

El prerrománico en Oviedo

Nuestro siguiente destino es la capital actual de Asturias, Oviedo, sede de la corte de Ramiro I, impulsor de este tipo de arte y que, dadas las particularidades que le dio ha formado una subdivisión dentro del arte prerrománico asturiano como periodo ramirense, a la que podría adscribirse Santa Cristina de Lena.

Es Oviedo una ciudad moderna, no demasiado grande, situada a los pies del monte llamado Naranco que la protege del viento del norte y lugar donde se conservan dos de las joyas de este nuevo arte, nuevo para la época de la que estamos hablando naturalmente. Nos estamos refiriendo a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.

Antes de acceder a las joyas que tenemos al alcance de la mano, os aconsejo que hagáis una parada previa en el Centro de recepción e interpretación del prerrománico asturiano situado a un centenar de metros antes de llegar donde os darán toda la información que podéis necesitar.

A pesar del nombre y de su utilización como iglesia en siglos posteriores a su construcción se trata realmente del salón del reino del palacio de Ramiro I, siendo San Miguel de Lillo la iglesia del conjunto palaciego que aquí mandase construir allá por el lejano siglo IX. Parece ser que el derrumbamiento de parte de la estructura de San Miguel de Lillo en el siglo XII hizo que se utilizase Santa María del Naranco como iglesia.

Interior Iglesia Santa María del Naranco, Oviedo
Interior Iglesia Santa María del Naranco, Oviedo

Se trata de un edificio rectangular, de tres plantas incomunicadas entre si. El acceso a la planta noble, situado en el medio del edificio se hace a través de una escalera exterior. Su decoración está basada en una arquería ciega que se apoya en dobles columnas de fustes sogueados que denotan su origen celta. La iluminación es conseguida por los dos miradores que se abren a los lados y que dan al edificio la imagen que quedará indeleble en la memoria de quien la contempla.

A pesar de su sobria decoración el resultado es de una belleza inusitada. Seguramente la proporción de las líneas tenga mucho que ver en esto, así como su elegancia y la profusión de medallones, tanto en el exterior como en el interior decorado con animales, vegetales y escenas de caballeros en actitud de combate.

Asombrados por la armonía del conjunto nos dirigimos a la cercana San Miguel de Lillo, la verdadera iglesia de este conjunto palaciego del que sólo han llegado hasta nosotros las partes más nobles. La sede del poder real y del poder religioso.

Iglesia Santa María de Lilo
Iglesia Santa María de Lilo, Oviedo

Lo primero que impresiona al viajero que la ve es la desproporción de este edificio de planta exigua y altura tan tremenda. Enseguida uno comprende que se trata de lo que ha llegado hasta nosotros.

Desafortunadamente para nosotros y para el propio edificio, este no fue construido en el mejor sitio siendo terreno bastante inestable lo que ha provocado que se derrumbase la mayor parte de las tres naves de planta basilical que la componían. Además la abundante humedad ha arruinado la mayor parte de las pinturas murales que la recubrían.

En la actualidad, el mayor atractivo que conserva esta preciosa iglesia son las fantásticas celosías de sus ventanas labradas en piedra y los fenomenales motivos escultóricos que decoran las enormes basas de sus columnas. Y es que San Miguel de Lillo es una iglesia que nos hace esforzarnos para encontrar sus formidables detalles, casi a ras de suelo, que pasarían desapercibidos a una visita rápida que sólo levantase la vista a la altura.

Al parecer el artista se inspiró en algún manuscrito bizantino para hacer su obra tanto por los motivos como por la poca relación existente entre los modelos reales con lo representado.

Todo este conjunto así como el resto de obras del prerrománico asturiano que nos quedan por contemplar en Oviedo están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad lo que no quita para que en 2009 se diese la voz de alarma por el peligro de desaparición de esta obra maestra. Afortunadamente algo hemos aprendido y en el 2011 se llevaron a cabo obras de restauración que han permitido que esta joya de casi 1200 años siga en su sitio para deleite de los que van a visitarla.

Seguimos nuestro camino hacia el centro de Oviedo donde reina sin lugar a dudas la imponente catedral gótica del siglo XIV y cuya aguja pétrea se levanta hacia el cielo de forma majestuosa. Y sin embargo no venimos aquí interesados en la fábrica gótica capaz de deslumbrar por si sola al viajero sino buscando el alma y la razón de ser de la catedral de San Salvador de Oviedo. Su cámara santa.

Catedral de Oviedo
Catedral San Salvador de Oviedo

Lugar de peregrinación debido a la calidad de sus reliquias éste fue desplazado cuando se descubrió en Compostela la tumba del apostol Santiago. Por aquí se trazó el primitivo Camino de Santiago que con el avance de la reconquista hacia el sur fue desplazado en esa misma dirección por motivos políticos, lo que llevaría a la creación de la famosa frase: “Quien va a Santiago sin pasar por el Salvador, visita al vasallo pero no al señor”.

La cámara Santa es lo único que nos ha quedado de la antigua catedral prerrománica que se levantaba en este mismo lugar de dimensiones bastante más reducidas que la actual. Se trata de un edificio parcialmente exento de la catedral y que se encuentra protegida por la llamada torre vieja que servía de defensa a dicha cámara. Se divide en dos plantas incomunicadas entre si, la inferior conocida como cripta de Santa Leocadia y la superior conocida como capilla de San Miguel.

Cámara Santa, Catedral San Salvador de Oviedo
Cámara Santa, Catedral San Salvador de Oviedo.

En la inferior se guardan los objetos más preciados de la catedral, las cruces de la victoria y de los ángeles, bellos ejemplos del arte orfebre medieval y símbolos de Asturias y de Oviedo, la caja de ágatas y el arca santa que contiene, entre otros, el Santo Sudario. Se ha comprobado que hay enormes similitudes entre éste y la Sabana Santa de Turín. ¿Coincidencias? Cada cual que saque sus propias conclusiones.

Sea o no este se trata de un auténtico milagro que estas reliquias hayan llegado hasta nuestros días a pesar de todas las vicisitudes que han tenido que pasar. Una de las más graves fue la voladura de la Cámara Santa durante la revolución de 1934. Lo que vemos ahora, catalogado como Patrimonio de la Humanidad, es fruto de una reconstrucción de los años 40 con los materiales originales ya que ni se molestaron en quitar los escombros. El Santo Sudario también fue rescatado de entre ellos.

Sigo sin comprender por qué la barbarie se afana siempre en destruir lo que no es capaz de comprender. Ya sean revolucionarios asturianos en el siglo XX o radicales islámicos en el siglo XXI. El arte, como realidad histórica de un pasado en ocasiones bastante más glorioso que el industrializado y deshumanizado presente, debería de estar al margen de las contiendas actuales y no ser utilizado jamás como arma de guerra contra el adversario.

La capilla de San Miguel fue profundamente remozada en el siglo XII dándonos el románico uno de los mejores conjuntos escultóricos que han llegado hasta nosotros. Las columnas dobles sobre las que se apoyan los arcos interiores se han tallado para legarnos un apostolado que nos hace recordar el maravilloso Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela.

Dejo al viajero que se deleite en contemplar las maravillas que ofrece el casco histórico de Oviedo así como su catedral porque el camino que nos queda es largo y aun es menester llevarle a sitios que de otro modo pasarían desapercibidos a sus ojos.


Te invitamos a leer más artículos de Germán Rubio en Revista 17 Musas

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