sábado, abril 17, 2021
Inicio Literatura Charles Dickens: el misterio eterno de Edwin Drood

Charles Dickens: el misterio eterno de Edwin Drood

Charles Dickens publicaba sus novelas por entregas, en diferentes fascículos que se iban estrenando en revistas o colecciones semanales o mensuales; la expectación de los boletines se añadía a la que el propio escritor creaba en sus seguidores, puesto que, en su etapa de madurez, Dickens ya era una celebridad. Además de esto, cuando El misterio de Edwin Drood comenzó a llegar al público, hacía ya cinco largos años que el novelista no publicaba.


La primavera tardía llena Inglaterra de un colorido apagado: narcisos que van decayendo, glicinas cuyas garras trepadoras son ya más verdes que moradas, matas de brezo como alfombras desparramadas sin orden por el suelo. Así debía lucir también Gad’s Hill Place, la casa de campo de Charles Dickens en Kent, la última tarde que pudo pasar escribiendo.

Es probable que sus ojos se encontraran con ese mismo verde oscurecido, ese que abre las puertas al verano, cuando soltó la pluma y terminó el capítulo veintitrés de la que iba a ser su última novela, El misterio de Edwin Drood. Era junio de 1870 y, al tiempo que el sol se escondía, Dickens se dirigió seguramente al conservatorio con vistas al jardín para tomar una cena temprana —inglesa— y marcharse a la cama, de donde ya no se levantaría. Su muerte dejó a Inglaterra sin uno de sus novelistas más ilustres, pero regaló a la literatura el enigma eterno de su último protagonista.

Charles Dickens: el misterio eterno de Edwin Drood
Edwin Drood & Rosa Bud, ilustración de Luke Fildes para la primera publicación de la novela, 1870. Dominio público.

Charles Dickens publicaba sus novelas por entregas, en diferentes fascículos que se iban estrenando en revistas o colecciones semanales o mensuales; la expectación de los boletines se añadía a la que el propio escritor creaba en sus seguidores, puesto que, en su etapa de madurez, Dickens ya era una celebridad. Además de esto, cuando El misterio de Edwin Drood comenzó a llegar al público, hacía ya cinco largos años que el novelista no publicaba, desde Nuestro amigo común, algo poco habitual en él, por lo que los fanáticos dickensianos debieron acoger a Drood con los brazos bien abiertos. Poco les duró, sin embargo: de las doce publicaciones en las que se iba a dividir la novela, solo llegaron a editarse seis.

La trama narra la historia de Edwin Drood y sus visitas a su prometida Rosa Bud en el convento del pueblo de Cloisterham, donde reside, pueblo inspirado a su vez en la ciudad real de Rochester. El compromiso de la pareja, ambos huérfanos, fue sellado por los padres antes de morir, pero, según han ido creciendo, el amor no ha dado los frutos esperados. El tío de Edwin, John Jasper, aficionado al opio y director de coro de la Catedral del mismo pueblo, da clases de música a Rosa y mantiene el lazo unido, pero está enamorado en secreto de la muchacha.

En la mañana de Navidad, Edwin desaparece misteriosamente y… nada más, porque así, en ascuas, fue como nos dejó Dickens con su muerte. ¿Ha desaparecido realmente Drood? ¿Está vivo, está muerto? ¿Se oculta disfrazado de algún otro personaje, de ese que parece que lleva peluca? ¿No es su tío, el fantástico antihéroe Jasper, una opción demasiado obvia para ser el asesino, si es que hay un asesino? El legendario escritor quiso lucir maestría en el thriller cuando todavía el género no se había definido y lo llevó hasta el extremo: con el puzle sin resolver.

A partir de ese momento y hasta nuestros días, El misterio de Edwin Drood se ha convertido en la madeja que a todo lector curioso le gustaría desenredar, en el misterio perfecto porque, precisamente, no tiene solución; la tuvo, pero Dickens se la llevó a la tumba. Las versiones han sido múltiples, muchas por aficionados, otras por expertos literatos e incluso una por un médium, Thomas P. James, quien escribió el final, según dijo, mientras el fantasma del propio Charles Dickens se lo iba dictando.

Las versiones más lúcidas y cercanas al momento de la desaparición del escritor se basaron en sus últimas conversaciones, sobre todo en torno a tres personas. El primero su ilustrador Luke Fildes, encargado de los dibujos que acompañaban los fascículos y a quien, para su propia inspiración, explicó que el personaje de Jasper debía lucir una bufanda bien ancha, una con la que poder ahorcar a otra persona. El segundo John Forster, amigo y biógrafo, a quien Dickens habría confesado que, en la trama, un tío asesinaba a un sobrino. Y por último, el hijo mayor del propio autor, Charley, quien confirmó que Edwin Drood realmente moría en la novela tras ciertas conversaciones con su padre en la casa de campo de Kent, durante sus últimos días de vida.

Ahora bien, ¿habría salvaguardado un escritor de tal calibre el enigma de su siguiente novela de éxito con conjeturas y comentarios engañosos? La respuesta queda en el aire… y las interpretaciones también.

Jasper & Rosa Bud, ilustración de Luke Fildes para la primera publicación de la novela, 1870
Jasper & Rosa Bud, ilustración de Luke Fildes para la primera publicación de la novela, 1870. Dominio público.

La fama del indescifrable caso de Edwin Drood ha inspirado libros, ensayos, series de televisión, películas, obras de teatro y musicales. El caso de estos últimos es el más curioso y tierno: en ciertas representaciones, los espectadores eligen el final votando con sus aplausos las diferentes opciones planteadas por los actores; así, cada noche la obra termina de una manera diferente. Al fin y al cabo, la casa museo de Charles Dickens de Londres estima que se han registrado más de doscientos posibles finales a lo largo de los años.

Hubo una única persona que pudo haber conocido el final, si bien declinó la propuesta de spoiler. En un encuentro privado ocurrido tres meses antes de la muerte del escritor, este le preguntó a la reina Victoria si estaba interesada en conocer cómo terminada su última novela; ella, soberana y abuela de Europa, se mantuvo firme en su majestad y nos dejó con el último regalo de Charles Dickens a la literatura: El misterio de Edwin Drood.


Te invitamos a leer otras reseñas de libros y artículos de Luis López Galán

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Siguenos en:

4,499FansMe gusta
1,134SeguidoresSeguir
818SeguidoresSeguir
527suscriptoresSuscribirte

La Infiltrada

Nuevo Curso de Creación Literaria Inicial con Espido Freire en Escuela 17 Musas

La Escuela 17 Musas reta a los incipientes creadores literarios con el nuevo Curso de Creación Literaria Inicial que imparte Espido Freire durante el...

Benjamín Prado imparte un Taller de Poesía en el Espacio 17 Musas

El poeta se pone al frente del Taller de Poesía: «Cómo hacer un poema de todos que sólo pueda ser tuyo». Prometió volver. Y...

El Funambulista Diego Cantero y Alejandro Martínez protagonistas de Lucha de Gigantes

El ciclo Lucha de Gigantes ha contado con Funambulista, con su líder Diego Cantero, como protagonista del segundo de estos encuentros virtuales, musicales y...

Ciclo Lucha de Gigantes empieza con Andrés Suárez y Carlos Vega como protagonistas

Vicky Gastelo modera el ciclo Lucha de Gigantes, un encuentro virtual y didáctico entre cantautores en el Espacio 17 Musas.La música ocupa un lugar...
- Advertisment -

Aforismos Espidianos

Nuevo Curso de Creación Literaria Inicial con Espido Freire en Escuela 17 Musas

La Escuela 17 Musas reta a los incipientes creadores literarios con el nuevo Curso de Creación Literaria Inicial que imparte Espido Freire durante el...
- Advertisment -

Segundas Intenciones

Nuevo Curso de Creación Literaria Inicial con Espido Freire en Escuela 17 Musas

La Escuela 17 Musas reta a los incipientes creadores literarios con el nuevo Curso de Creación Literaria Inicial que imparte Espido Freire durante el...
- Advertisment -

Mas populares

El papiro de Ani, un estudio sobre El libro de los muertos

Siempre es buen momento para sumergirse en el antiguo Egipto, pero leer El papiro de Ani en este momento cobra mayor significado. Es una...

Todos los libros ostentan… Aforismos Espidianos

Todos los libros ostentan patente de corso. Los libros, no sus autores. Espido FreireTe invitamos a leer otros artículos y aforismos de Espido Freire. También puedes buscar...

Cuando nos despertamos… Adagios JLF

Cuando nos despertamos, cuerpo con cuerpo -alma y noche-, el dinosaurio no solo seguía allí; le acompañaban todas las especies del Jurásico. José Luis FerrisTe invitamos a leer...

La memoria suele quedarse… Aforismos Espidianos

La memoria suele quedarse con lo bueno, pero no olvida los malos libros. Espido FreireTe invitamos a leer otros artículos y aforismos de Espido Freire. También puedes...