La ciudad se despliega con sus salas de cine listas para recibir al gran público, que disfrutará estos días del Festival de Cine Europeo de Sevilla, que se desarrollará entre el 7 y el 16 de noviembre, con muchísimas actividades para cinéfilos, creadores, estudiantes y profesionales de todas las ramas del audiovisual.
Se mantiene un año más el mapa total de seis espacios para proyectar películas: MK2 Nervión Plaza, Cine Cervantes, Teatro Alameda, Odeón Plaza de Armas, Avenida 5 Cines y Cartuja Center. Que cada cual se alíe con las que les vengan más a mano, no hay excusa para no asistir a esta edición.

Por otra parte, como cada año, habrá numerosas actividades paralelas a las proyecciones fílmicas, en la web del SEFF tenéis toda la info muy bien recogida. Me gusta destacar la multitud de actividades centradas en el guion o el ciclo de cine romaní.
Por mi parte, vuelven con muchísima fuerza, las crónicas literarias de LA BUTACA DEL ENMASCARADO con las que podremos descubrir juntos este Festival por dentro, por fuera, de lao y en travelling si hiciera falta (tenemos un dron literario, ojo a esto). Os animo muchísimo a seguir las aventuras de Víctor Vigía por quinto año consecutivo (como esto siga así, me hago un libro con sus aventuras a través de la industria del cine y los festivales). Como cada año, dejo aquí un resumen de la sinopsis y de este personaje, que es un caradura con suerte, un loser con mucho carisma para engañarse.
Las crónicas literarias de “La butaca del Enmascarado” invitan al lector a participar de forma activa, disfrutando de una intrahistoria que va desarrollándose entre proyección y proyección, y que depende del propio Festival para alcanzar un camino u otro.
Su controvertido protagonista, Víctor Vigía, un tipo con vocación de actor y tablas en el fracaso, se aprovecha de su suerte y falta de vergüenza para experimentar el Festival desde todas las ópticas que le permita su ingenio.
Es un oportunista, un mentiroso, un amante despechado que vuelve a su fuente de placer, las salas de cine, para redefinirse frente al espejo. Podría ser cualquiera de nosotros. Un juego de personalidades, de roles de diseño propio, a su cargo de Alberto Revidiego, quien poco o nada tiene que ver con su personaje, pero que deberá meterse en su piel para cubrir el Festival. En años anteriores, Víctor Vigía conseguía suplantar personalidades y encontrar lagunas logísticas para acceder al Festival. Pueden ponerse al día con las Crónicas Literarias anteriores desde ese hipervínculo. Así vamos descubriendo como se enfrenta a un síndrome del impostor que le cuesta superar. Su refugio es su propio ideal como actor. Llegó a decir en alguna ocasión: “¿Acaso un buen actor no puede hacer el papel de un mal periodista?”. Y adelante con la misión.

Os animo a todos a que nos veamos por las salas de cine, por los encuentros con personalidades del mundillo de la gran pantalla, y que si veis a Víctor Vigía por allí haciendo de las suyas le saludéis, que en el fondo (muy en el fondo) es buena gente.
¡Disfrutad del 22º Festival de Cine Europeo de Sevilla!




